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La nueva educación

Ahora se puede, por lo que parece. Se puede asesinar a un comandante político-militar de un Estado adversario, y alardear del homicidio selectivo con un tweet triunfante. La balanza de potencia restaurada ojo por ojo, a mitad de camino entre Antiguo Testamento y duelo al O.K. Corral. Se puede dar asis­tencia a un millón de italianos con la renta de ciudadanía negarla, a gritos, a otro millón de inmigrantes en las mismas condiciones. Antes los italianos, uno vale uno, un blanco por cada negro, asiático o magrebí, segregado con tecnicism(!S y pretextos burocráticos. Se puede conjeturar en la tele sobre pozos; gaseoductos y esferas de influencia, como en los viejos tiempos de la carrera por Africa entre las grandes potencias. Las reparticiones de El imperialismo de Lenin que otra vez están de moda en la tele por la noche, tras haber sido archivadas durante décadas como "atavismo", viejos métodos superados por el mito legalitario de la igualdad entre los pueblos, por un capitalismo liberal que se pretendía diferente porque democratizado y liberalizado. Es más, se pueden adoptar planes millonarios en defensa del clima, y reclamar del mismo modo la defensa securitaria en las fronteras. La bandera verde triunfará, y los migrantes a sus casas.
Es la nueva educación, para los tiempos de hierro de la nueva fase estratégica. ¿Se puede tragar este mejunje de cinismo, destartalado espectáculo e hipo­cresía? ¿Acaso se puede dormir tranquilos sabiendo que más allá de una ría se matan en rencillas mortales avivadas por el juego de potencia, y se muere de penurias y torturas en los campos de concentración? Son las masacres y los genocidios del nuevo siglo, el sonido siniestro de los nuevos años Veinte: en la era de la comunicación universal, nadie podrá decir que no lo sabía.
Sin embargo, hay otra cosa que se puede hacer. Para quien se niega a aceptar este estrago degradante en la pasividad, hay otra educación, otra visión que _ofrecerles a las nuevas generaciones. Es la lección del marxismo revolucionario, la pedagogia de la lucha internacionalista. Son cada vez más, son miles, los jóvenes que eligen conocer. Y de batirse, por una sociedad realmente humana.

El informe publicado por la OCDE el pasado noviembre sobre el "Convenio colectivo en un mundo del trabajo que cambia" evidencia una vez más la bajada de la sindicalización en los países desarrollados: era del 33% de media en 1975 y se redujo a la mitad, al 16%, en 2018.
La tendencia ha arrastrado la bajada de la cobertura contractual, esto es, de cuantos asalariados poseen un contrato colectivo de trabajo, sea,, este nacional, sectorial o también de empresa: del 45% en 1985 al 32% en 2017.