Pero el pivot hacia Asia, en el sentido de un viraje hacia ese continente implica no tanto el concepto de la expansión como más bien el de la reacción a las presiones externas provenientes del frente opuesto, el occidental.
"Pívot" de ayer y hoy
Desde este punto de vista, el actual no es el primero. Lin recuerda el precedente de hace 160 años, cuando al movimiento hacia Asia le siguió la derrota de las tropas rusas en la guerra de Crimea en 1856: bloqueado temporalmente en Europa, el ministro de Exteriores ruso Aleksandr Gorchakov inició la campaña de expansión imperial en Asia central. Pero en aquel momento el centro del mundo seguía siendo Europa, y finalmente hacia allí volvió la atención rusa, sobre todo después de que el ascenso de Alemania revolviese las aguas.
Según la tesis de Lin, hoy en día el mundo ha cambiado, y «los factores determinantes de la potencia no están sólo en Europa u Occidente», nuevas potencias han aparecido en Asia. Por esta razón un «pivot back, un puro y simple regreso a Occidente, ya no es tan seguro como en el pasado: «En una verdadera política multipolar las relaciones con Asia son tan importantes como las existentes con Europa». Si Rusia juega bien sus cartas, la perspectiva de ser una verdadera potencia euroasiática hoy puede volverse realidad (Valdai, 22 de diciembre de 2016).
