ASALTO AL PALACIO DE INVIERNO




Petrogrado, 7 de noviembre de 1917 · Los bolcheviques toman el poder, cambian la Historia y crean un mito revolucionario. Ver video


Unión madrastra para el obrero europeo

En Ucrania, un país de 46 millones de habitantes, hay 14 millones de asalariados, casi 6 en el sector industrial.  Entre 5 y 6 millones son emigrantes: 3 millones y medio están en Rusia, 1 millón en la U.E. Ya son, a todos los efectos, parte del “obrero europeo” como los 36 millones de asalariados, 15 en la industria, que en toda la Europa Orientala partir de los años Noventa se han transformado en un eslabón de la cadena de producción europea.  Proletarios de una “China de Europa”, donde deslocalizar, producir componentes e implantar nuevas fábricas con bajo coste de producción.

Aquí está la paradoja: el “sueño europeo” para los obreros en Ucrania son las condiciones de Polonia, mientras los sueldos polacos, húngaros o rumanos son la ganzúa con la cual se abre toda Europa a la reestructuración.  Así ha sido en el sector del automóvil y se extiende a todos los sectores: en Polonia el coste del trabajo es de 7 euros a la hora, frente a uno muy superior de media en la U.E.

Además, para los ucranianos Europa es doblemente madrastra. Si están fuera de las fronteras europeas, mantenidos en vilo en el jirón más externo del infierno de la reestructuración europea, es precisamente porque Polonia, Hungría, República Checa, Rumania y Bulgaria, etc., están dentro. Es el clásico reparto de los bandidos del cual hablaba Lenin, entre el imperialismo europeo y el imperialismo ruso. Se ha dejado a aquél proletariado elegir entre el calvario de la emigración en las centrales del imperialismo europeo y la explotación por sueldos ínfimos en las fábricas de los oligarcas corruptos, o la precariedad en las minas en el cinturón del óxido del Donbás en crisis.

Hay más. La última infamia de la crisis ucraniana es que en el reparto imperialista aquellos asalariados, atraídos por el espejismo europeo, se convierten en la presa de las enfermas ideologías del nacionalismo o de las escorias del mito ruso del estalinismo.

La única alternativa es la oposición comunista al imperialismo europeo y a todos los imperialismos. La única vía es la unidad internacionalista de nuestra clase.

Análisis político sobre Venezuela, de Interveçao Comunista (Río de Janeiro)

El «socialismo bolivariano», una contradictio in terminis, está siendo sacudido. Venezuela, un capitalismo de Estado rociado por la renta petrolera, empuñando la tradición del populismo latinoamericano, en la actualidad está en crisis, con una economía que ha registrado en 2013 una inflación del 56% y una carencia generalizada de bienes de primera necesidad.

El deterioro económico

Según O Globo, Hugo Chávez pudo haber provocado la crisis «derrochando petrodólares en programas sociales populistas, nacionalizando empresas y desalentando, de esta manera, la producción nacional en todos los sectores», además de financiar al gobierno cubano y «sostener a compañeros» como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Cristina Kirchner en Argentina.

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Algunas reflexiones sobre las penurias de nuestra clase

Se cuentan por miles los trabajadores/as que pierden la vida en India y en su industria textil. Sin condiciones, sin derechos y con sueldos miserables se confeccionan prendas que su coste de trabajo representa una ínfima parte de su precio de venta en los mercados occidentales. La explicación es clara: las grandes marcas y sus distribuidoras buscan sitios donde pagar salarios miserables; cuanto más bajos, mayor plusvalía. Antes, en el norte de África y el este de Europa; más tarde, en Vietnam y alrededores; en la actualidad, Bangladesh.

Un clarividente mapa de la nueva composición de un proletariado joven, en las nuevas potencias emergentes. Decenas de millones de hombres y mujeres abandonan sus tareas en el campo para correr, sin freno, hacia las grandes urbes de las nuevas potencias emergentes, para en el mejor de los casos, realizar los trabajos peor pagados y de menor seguridad.

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Ante una confrontación permanente, un Primero de Mayo Internacionalista

Hace casi 15 años de la entrada del nuevo siglo  y el orden mundial está francamente enrevesado:  si se mira hacia Oriente Medio se observa un polvorín a punto de estallar, un enfrentamiento confesional entre sunitas y chiitas que, a su vez, genera confrontaciones entre Estados y un terrorismo reaccionario. Los recursos energéticos han hecho de Oriente Medio el teatro de operaciones y confrontaciones entre EE.UU, Rusia, Europa y, ahora, las grandes potencias asiáticas; un continuo tira y afloja para evitar una potencia hegemónica en la zona, dominando así el abastecimiento energético. 

Si se mira hacia Asia, se observa un continente en continua mutación:  a su cabeza, China; la fábrica del mundo y motor de las potencias emergentes. La creación de un Banco Mundial y los “paseos” de la Marina militar china por los puertos iraníes demuestran que China no acepta un orden mundial en el cual no se cuente con ella. Quiere un puesto en la mesa donde se reparten el “pastel” los bandidos imperialistas.


Si oteamos los países de la zona mediterránea observaremos que hay una guerra no declarada a las clases populares, que huyen de las masacres que sus propias burguesías producen por el control de una parte de la arteria energética. ¡El Mediterráneo es la tumba de una parte de nuestra clase! Ante semejante barbarie la UE elabora un plan represivo para contener el acercamiento a las costas de la fortaleza europea. Incluso Italia ha propuesto torpedear las barcazas. El imperialismo es el culpable de este genocidio.
Si volvemos nuestra vista a Europa  observamos a las viejas potencias europeas inmersas en una nueva fase estratégica: La formación del bloque Imperialista europeo. Necesitan urgentemente acelerar esta fase para poder disponer del mejor posicionamiento posible ante el nuevo reparto de los mercados mundiales, una vez finiquitado el status quo de los acuerdos de Yalta (febrero de 1945). Por esta razón, no van a conformarse con lo conseguido hasta ahora: ésto sólo es un entremés de lo que está por llegar. No pararán hasta conseguir el total hundimiento y la total derrota de la clase trabajadora. ¿Por qué?: sencillamente, porque en este proceso de formación Imperialista no pueden permitirse el lujo de enfrentar la más mínima resistencia. Este europeísmo imperialista prepara las aventuras y las contiendas a las cuales, mañana, será lanzada la juventud europea.
En el Estado español, y primero en Andalucía, han irrumpido con cierta fuerza dos nuevos “envoltorios” políticos, dos nuevas ilusiones que servirán para cicatrizar las desilusiones anteriores de nuestra clase. Esto lo tenemos que tener claro, pero también tenemos muy claro que en esta tarea debe de irrumpir nuestra clase con energía, pasión y determinación. No podemos permitir que nuestros intereses los defiendan gente antagónica a nuestra clase. No debemos olvidar que esa misma gente asevera que estamos en una profunda y descarnada lucha de clases y que van ganando por goleada. Los tiempos de nuestra clase son tiempos de reagrupamiento de fuerzas. Debemos exigir la creación de un Sindicato Europeo, como respuesta global a las agresiones globales contra nuestra clase.  Son tiempos de organizarnos como clase, de reflexionar y de formarnos, de hacer despertar nuestra conciencia de clase.  Es el momento y la necesidad de una lucha sin mitos y sin ilusiones, de una conciencia libre de fanatismos y de las ideologías del capital, y que proporcione un orden científico a la comprensión de las cosas.

En la Ciencia Marxista está la vía. En el Internacionalismo está la verdadera lucha.

Aniversario de la Comuna de París

En estos días en que la burguesía arroja el infierno de sus medidas económicas contra los
trabajadores, cuando las marchas del 22M son duramente reprimidas por la policía, recuerdo la lucha y el ejemplo de la Comuna de París. El 18 de Marzo de 1871, por primera vez en la
Historia las obreras y obreros demostraron que otro tipo de sociedad era posible. Para ello tuvo el pueblo parisino que tomar las armas.

Actualmente este mensaje, no ha calado en la conciencia de la población trabajadora. El tiempo del trabajo asalariado está caduco. El miedo a la contrarrevolución burguesa, el terror se impuso como norma. 30.000 comuneros fueron asesinados.

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Los internacionalistas junto a los jóvenes en lucha

Mientras en Europa continúa el ataque imperialista contra los salarios y el Estado de Bienestar, en Brasil, Turquía, Egipto y Asia asistimos a una crisis de modernización.

De las “primaveras” habían hablado todos ignorando las clases, las fracciones de clase y los intereses de las potencias. Ahora igualmente ignoran las brutales represiones y masacres.En China el gobierno reprime con violencia las huelgas de los obreros.Brasil y Turquía no son un mejor ejemplo de violencia organizada contra nuestra clase.

En El Cairo el nuevo gobierno golpista ya ha matado a más personas que Mubarak (presidente derrocado tras la “primavera” de 2011), pero la hipocresía de la ideología democrática y de la guerra humanitaria se activa solo cuando interesa; en Egipto da la espalda a las plazas y avala el Golpe de los generales, en Siria mueve su diplomacia, buscando un sangriento empate entre las fracciones de la burguesía. Pero es nuestra clase la que paga la cuenta: más de 100.000 muertos, el 40% de los sirios hoy son prófugos.

A los jóvenes de Estambul, El Cairo, Shanghái, São Paulo, Damasco y los otros 2000 millones de asalariados en el mundo podemos ofrecer la claridad del marxismo para que no sean instrumentalizados para los intereses de otros.
Hace falta un punto de vista de clase, porque las clases existen y actúan, y nosotros estamos con la clase obrera; organizarse al 100% y una estrategia mundial e internacionalista.Es posible contestar a los ataques del imperialismo difundiendo el principio del internacionalismo proletario, a partir del corazón del imperialismo europeo. 
Para los que no se resignan a sufrir y no se conforman con quejarse hay realmente mucho que hacer.


¿Qué hacer?

Desde hace un lustro los trabajadores de toda Europa, y especialmente en España y demás países del área mediterránea, estamos sufriendo un ataque sin precedentes y jamás visto hasta ahora, contra nuestra clase. Este ataque se centra en dos vertientes: por un lado, contra los salarios y derechos de los trabajadores y; por otro, en el desmantelamiento de estructuras sociales básicas para los trabajadores, como la Enseñanza, la Sanidad, las Pensiones, etc. A todo esto tenemos que añadir la descapitalización del Estado, el rescate a la Banca, altos índices de corrupción en múltiples sectores, el pago de la Deuda, el problema de los desahucios y un suma y sigue interminable.

Las viejas potencias europeas se encuentran inmersas en una nueva fase estratégica: la formación del bloque imperialista europeo. Necesitan urgentemente acelerar esta fase para poder disponer del mejor posicionamiento posible ante el nuevo reparto de los mercados mundiales, una vez finiquitado el status quo de los acuerdos de Yalta (febrero de1.945). Por esta razón, no van a conformarse con lo conseguido hasta ahora. 

Esto, sólo es un “entremés” de lo que está por llegar. No pararán hasta conseguir el total hundimiento y la total derrota de la clase trabajadora. ¿Por qué? Sencillamente, porque en este proceso de formación imperialista no pueden permitirse el lujo de enfrentar la más mínima resistencia.

Para nosotros, trabajadores internacionalistas, marxistas revolucionarios, nuestro concepto de clase trabajadora estriba en cualquier trabajador que vende su fuerza de trabajo por un salario, bien sea a un patrono privado o a uno público.

De toda esta situación actual, y de los largos años de experiencia en la lucha política, se deduce claramente que la solución a estos problemas, ni puede venir de instancias institucionales ni puede pasar por arrancar al capitalismo una serie de reformas más o menos profundas, por más estructurales que éstas pudieran ser. La solución pasa por la erradicación de un sistema de producción y de organización socio-político caduco, inhumano y aberrante. Antinatural y contrario a los intereses y aspiraciones de los trabajadores. Pero lo que también tenemos que tener muy claro es que esta ardua tarea está destinada, históricamente, a ser liderada por la clase trabajadora. No podemos permitir que sea asumida por otros intereses o posicionamientos políticos, por definición, antagonistas a nuestros intereses de clase. No debemos olvidar que esos mismos intereses aseveran que estamos en una profunda y descarnada lucha de clases, y que van ganando por goleada.

Pero que nadie se llame a engaño. No son momentos de luchas de ofensiva. Los tiempos de la clase obrera, ahora, no son esos. Son tiempos de luchas de defensa. De reagrupamiento de fuerzas. De organizarnos como clase. De reflexionar y de formarnos. De hacer despertar nuestra conciencia de clase. De la consciencia, de la dureza y de la grandeza de saber que luchamos por algo que, con toda certeza, nosotros no veremos.

Es la necesidad de una lucha sin mitos y sin ilusiones, de una conciencia libre de fanatismos y de las ideologías del capital, y que proporcione un orden científico a la comprensión de las cosas.

Hoja 1º de Mayo de 2012

La reforma laboral y los recortes sociales, (Sanidad, Educación, Pensiones, etc.), que está sufriendo la clase obrera europea es una maniobra sin precedentes para desmontar el mito del “Estado del bienestar”. Un ataque total y demoledor contra los trabajadores/as europeos: varios cientos de miles de millones de euros en recortes en la zona euro. Esto representa más del 1% del PIB durante 3 años. Todo ello lo ha decidido la UE y lo encabeza el eje Berlín-París. Un plan que marca un precedente, junto a la intervención millonaria en Grecia. Todo ello para llenar otra vez las arcas de los bancos. Este plan es un descarado atraco, ya que su contenido es a costa de todos los trabajadores/as.


En esta crisis global los Estados han asumido gastos colosales para salvar a sus bancos. Estos gastos, sumados a los anteriores, son un inmenso fardo de dimensiones nunca vistas, salvo en períodos bélicos. El ataque a las condiciones sociales, laborales y salariales es solo un anticipo de futuras batallas.

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Manifiesto 25 S Plaza del Pilar

Los ciudadanos de esta ciudad estamos concentrados nuevamente en la Plaza del Pilar para seguir denunciando los ataques sin precedentes a las condiciones de vida de los trabajadores/as, estudiantes y clases populares, por un gobierno que ha incumplido sus promesas electorales y, que nos dice que es necesario recortar todavía más en sanidad, educación, pensiones; congelar y  bajar los salarios y una reforma laboral que facilite y abarate, aún más, los despidos.  

En esta crisis, el Estado se ha cubierto de ignominia y de vergüenza asumiendo gastos colosales para salvar a sus bancos.  Estos gastos, sumados a los anteriores, son un inmenso fardo de dimensiones nunca vistas.  El ataque a las condiciones sociales, laborales y salariales es solo un anticipo de futuras batallas.