Mostrando entradas con la etiqueta chiste.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chiste.. Mostrar todas las entradas

El ridículo y la espada


Según un proverbio italiano mata más el ridículo que la espada. Pero por una vez no es sólo Italia la capital de los bufones. El hecho es que un poco en todas partes, en la política espectáculo, cada vez más a menudo el espectáculo es devorado por la política. Donald Trump es un egomaniaco temerario y magnate inmobiliario de Nueva York, que también se había puesto él mismo en pantalla en "The Apprentice", un reality show en el que despedía teatralmente a los aspirantes a colaborador. Ha continuado haciéndolo en la Casa Blanca, echando a ministros y hombres de su sta.ff-las cuidadoras-, cuya misión era salvar lo insalvable de la credibilidad norteamericana de los tweet grandilocuentes del presidente. Sólo un poco más sobrios, los encargados de comunicación de Emmanuel Macron, dicen en Francia que organizan sus apariciones como una serie de televisión: la gente permanece pegada a la pantalla esperando el próximo capítulo, para saber cómo va a terminar. Inalcanzables los austriacos, entre "Gran Hermano" y "Caiga quien caiga": en escena los jefazos del FPÓ, timados en una juerga de vacaciones y grabados en una negociación de farsa, con fondos rusos a cambio de favores. Los soberanistas pagados por soberanos extranjeros, casi un chiste, y en una velada alcohólica se ha desvanecido el modelo austriaco, el de la alianza entre los popular-conservadores y la derecha identitaria. Por no hablar del impresentable espectáculo en el que ha caído Londres, obligada a participar en la votación europea porque ha sido incapaz, tres años después del referéndum, de salir de la UE. Entran ganas de decir que el mundo es un pañuelo. Y ciertamente la comedia sin fin que continúa en Madrid está en buenas compañías. 
Pero, ¿qué hacer? Se decía que su política es una actuación pésima, de la que hay que huir. En toda Europa, la mayoría de los asalariados no ha votado. El abstencionismo de clase es un primer paso del que partir, para nuestra política comunista y revolucionaria.