Observatorio de España
En el campo de fuerzas creado por la crisis del Covid-19,era inevitable que la turbulenta dialéctica entre el centro y la periferia, una constante en la historia española, produjera repercusiones en el gobierno de Pedro Sánchez, hasta el punto de poner a prueba los equilibrios difíciles de la coalición entre los socialistas (PSOE) y la izquierda maximalista de Unidas Podemos (UP).
La Constitución posfranquista del 1978 dio vida, en un proceso no lineal y desigual en el espacio y en el tiempo, al Estado autonómico, una forma de federalismo imperfecto. Las regiones, elevándose al rango de comunidad autónoma adquirieron prerrogativas fiscales, legislativas y cada vez más competencias, entre ellas, la sanidad.
El "estado de alarma", en vigor desde mitad de marzo, amplificó la fuerza del Ejecutivo central, pero atrayendo hacia si toda la responsabilidad de la crisis sanitaria. Paralelamente, los polos de poder descentralizado, lejos de ser cómplices, se han convertido en el principal instrumento a disposición de las versiones locales del partido del PIB, que en España también empuja por una salida más rápida del lockdown, no obstante, ya se ha reanudado una parte de las actividades no esenciales.
Pequeño y gran PIB
Financial Times, al destacar que el «draconiano» confinamiento español ha
sido «uno de los más duros» recogió el grito de dolor de estos componentes, en particular los ligados al sector turístico que pesa por el 12% del PIB y por el 13% de la fuerza de trabajo a nivel nacional.
No es un elemento secundario: para la Comisión Europea, según informa El país, españa será uno de los países con la mayor caída del PIB (-9,4% en 2020) y entre los factores principales se indica «el peso de la industria turística», del que prevé una reducción a la mitad. Desde las páginas del diario liberal de Londres, la organización del sector de la restauración Hostelería de España, que representa más de 300 mil ejercicios por 1,7 millones de empleados y el 6,2% del PIB nacional, avisa que «la drástica restricción» del lockdown pueden «hacer caer al 30% de los bares y restaurantes, si no llegan las ayudas del Estado».
Existe una base amplia de la protesta tras la cual, como fue el caso de las tractoradas de los agricultores, podemos ver también los intereses de algunos grandes grupos, como los gigantes del sector turístico Amadeus y Meliá, que figuran entre los primeros grupos españoles cotizantes en la Bolsa de Madrid, o grandes compañías aéreas, como la anglo-española IAG, los cuales utilizan las comunidades autónomas para negociar con el gobierno.

