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Los grupos en Europa en 2022
Tentaciones proteccionistas en con los grandes grupos asiáticos.

Al igual que en 2021, la inflación y el aumento de los precios energéticos desen­cadenado por la guerra de Ucrania sostuvieron también el año pasado los ingresos y beneficios de los grandes grupos euro­peos en los diferentes sectores analizados. El sector de la energía y los multiservicios cerraba el año con +57% de facturación y +9,8% de beneficios; las telecomunicaciones , + 106% en beneficios, gracias al resul­tado de Vodafone; el automóvil, + 16%, y la construcción +22% en ingresos; los transportes, +25% en ingresos y -68% en beneficios, debido a la reanudación de los viajes post-Covid y el consiguiente aumento de las tarifas en el sector marítimo.
En este sector, aparecen colosos como la suiza MSC, que no figura en nuestra clasificación porque no publica sus resultados anuales: en 2022, habría cerrado con 30 mil millones de beneficios, ocupando el primer lugar como compañía mundial en el transporte de contenedores, y entre las tres grandes empresas de cruceros. 
El sector bancario se beneficia del au­mento de los tipos, cerrando con + 11 % de ingresos, pero sus beneficios caen un 0,6% a causa de las grandes pérdidas de Credit Suisse. 
La recuperación se manifiesta en el hecho de que 92 de los 100 grupos ana­lizados aumentaran su facturación ( en 2020, año del Covid, eran 19) y sólo 43 redujeran personal, frente a los 69 de 2020. En total, los 100 grupos cerraban el año con +22,8% de ingresos, +4,2% de beneficios y+ 1,4% de ocupación, gracias al +26,5% en construcción e infraestructuras. En la clasificación, 26 grupos son franceses y 25 alemanes, lo cual significa que, cuando hablamos de un eje principal centrado en París y Berlín, tenemos razones objetivas para ello. 

Reestructuración eléctrica del automóvil 

La batalla global de la reestructuración eléctrica tiene a Europa como terre­no principal en la confrontación, como lo atestigua la cuestión del automóvil. China superó a Japón en el primer trimestre de 2023 como primer exportador mundial, con 1,07 millones contra 945 mil automóviles, después de haber sobrepasado a Alemania en 2022. Se estima que a finales de año llegará a 4,1 millones, de los cuales 1,3 eléctricos, y en 2030 a 9 millones, abarcando un 30% del mercado global. Nótese que, si se mide en términos de valor en vez de en automóviles exportados, la ventaja europea continúa siendo consistente. También el hecho de que una parle importante de la exportación china está vinculada directamente o en joinc-vencure a grupos extranjeros: Tesla es el mayor exportador de vehículos eléctricos desde China.

La Comisión Europea ha abierto una investigación acerca de los subsidios públicos de Pekín al coche eléctrico, que reducen sus costes en un 20-25% incluso para los modelos construidos por los occidentales en China. En el sector eléctrico, la producción ha pasado del cero al 8% del mercado europeo en tres años, y podría alcanzar el 15% en 2025. Se teme que la sobrecapacidad productiva china, estimada en 5,7 millones en 2021 y en 15 millones para los próximos años, con alrededor de cien grupos que cada año lanzan al mercado 80-100 nuevos modelos, se vienda en el mercado de la UE. A él han llegado en 2022 500 mil automóviles chinos, la mitad de ellos eléctricos, con aranceles de sólo el 1O%, mientras que en EE.UU. se encuentran en el 27,5%. Los aranceles a China o la demanda de subsidios son también armas en la lucha intraeuropea y entre europeos y americanos. 

Confrontación con Pekín 

Se abre una confrontación con Pekín, pero también potencialmente con EE.UU., que subsidia sus coches eléctricos a través de la lnPation Reduction Act ([IRA). Los constructores alemanes, que tienen en China un tercio de sus ingresos y beneficios, se muestran alarmados. Sin embargo, son los franceses quienes piden la confrontación, con Renault y Luca De Meo a la cabeza, dando voz a su vez al presidente de ACEA, el lobby del automóvil europeo, y de Stel lantis, que controla FIAT, PSA, Opel y Chrysler, y que ha retirado su producción de China para evitar posibles represalias en caso de un agravamiento de las tensiones geopolíticas.
Bruselas teme que ocurra en el sector automovilístico lo sucedido con los paneles solares, donde los productos chinos a bajo coste han borrado del mapa a los productores europeos. Al final, los aranceles podrían aumentar. Financia/ Times, contrario al proteccionismo europeo también por su interés por el automóvil inglés, amenazado por las normas post­Brexit, recuerda en cambio cómo los aranceles a los paneles solares chinos introducidos por la UE en 2013 fueron revocados en 2018, tras constatarse que los objetivos de producción solar no habrían podido alcanzarse.

El experto del automóvil Ferdinand Dudenhoffer habla en Frankfurrer Allge­maine Zeicung de un «escenario terrible para la industria automovilística alemana», ya que corre el riesgo de sufrir una reacción china, mientras que los grupos franceses estarían seguros, al estar fuera de ese mercado. Está por ver si la amenaza de Bruselas no acelera las inversiones directas de Pekín en la producción de coches en Europa: la austriaca Magna Internacional está negociando para producir automóviles chinos. 
Según un analista de Jefferies, la in­vestigación proporcionará a los grupos europeos una ventana de dos a11os. Para AlixParrners, el objetivo de los chinos es hacerse con el 4-5% del mercado europeo antes de 2027, frente al 2,3% del primer semestre de 2023. Sin embargo, las marcas locales chinas no habían supe­rado el 50% de las ventas hasta este año, señal de que los grupos extranjeros han sido dominantes hasta ahora. Según Jaro Dynamics, en 2022 se vendieron en el mundo 79,4 millones de  automóviles (-2%): los eléctricos e híbridos plug-in fueron 7,37 millones (+66%), aumentando del 5,5 al 9,3% del mercado, con China al 15,6 y la UE al 12,2%. 

En el primer semestre de 2023, Renault deja atrás las pérdidas, cerrando con 2.100 millones de beneficios, y resuelve. Nissan transfiriendo el 28,4% del grupo japonés a un lrust para equiparar la participación cruzada al 15%. Se refuerza la alianza ( que comprende a Mitsubishi Motors) sobre el coche eléctrico: Nissan invertirá 600 millones en Ampere, sociedad creada por Renault al margen de la actividad del coche térmico. En este sector entran Geely, grupo chino que controla Volvo, Polestar, Zeekr, y cuyo pauón Li Shufu es máximo accionista de Daimler, con un 10%, y Arameo, el coloso petrolífero saudita que apuesta por los carburantes alternativos, como también hacen ENI y TocalEnergies. Pesan las estimaciones de la AIE (Agencia Internacional de la Energía), según las cuales los coches eléclricos aumentarán en 2023 hasta 14 millones, el 18% de las ventas males, contra el 4 % de 2020; antes de 2030 se asistiría al pico del petróleo gracias a los coches eléctricos, que reducirán la demanda en 5 millones de barriles al día. 
Tanto Renault como Stellamis, implicada ahora en la dura confrontación por el contrato en EE.UU., critican la aceleración europea en lo relativo al fin de los motores térmicos para 2035, la cual abre una brecha para los chinos. También han puesto en el punto de mira la propuesta de normativa sobre los nombres térmicos Euro7, en vigor a partir de julio de 2025, que aumentaría los costes en 2000 euros para una tecnología que tiene los días contados, sustrayendo recursos al eléctrico. 
Los grupos europeos temen la amenaza china tanto por sus inferiores costes como por el acceso a las materias primas y baterías: Pekín controla el 67% de la refinación del lirio, el 73% de la refinación del cobalto, el 77% de las baterías, el 85% de los ánodos y el 75% de los cátodos. Sin embargo, no pueden dejar de acoplarse a los grupos chinos en sus proyectos: VW, además de las históricas joimvencure con SAIC y FA W, acaba de adquirir por 700 millones de dólares el 5% de Xpeng para desarrollar dos modelos eléctricos destinados al mercado chino para 2026. 
Para hacerse autónomos del suministro asiático, los grupos europeos están construyendo plantas de producción de baterías en el continente. Según Le Figaro, suministrarán 1267 GWh (gigavatios ­hora) entre las activas y las que están en vías de construcción: estimando 20.000 coches eléctricos por GWh, esto garantizaría una producción de 25 millones de vehículos. No obstante, de entre estos grupos, los mayores son chinos. CATL, ascendida en 12 años a líder mundial con un 36% del mercado, posee una planta de 14 GWh en Alemania, donde aspira a aumentar a 24, y está construyendo otra de 100 GWh en Hungría. Envision AESC controla una de 24 GWh en Gran Bretaña y una de 20 GWh en Francia. Aquí, Emmanuel Macron ha inaugurado una «bacrery valley>, en el Norte, con cuatro plantas por un toca! de 142 GWh, emre las cuales una de 24 GWh de ACC (Scellantis, Mercedes, Total) y una de 50 GWh de Verkor, scarcup con participación de Renault que ha reunido recientemente 2 mil millones, más de la mitad de inversión pública. 

Observatorio de París

Las raíces de clase de la cuestión migratoria

Publicamos este artículo que aparece en el periódico de los compañeros franceses de "L 'Internationaliste ".

Desmintiendo lugares comunes sobre la centralización a la francesa, por el momento el gobierno ha adoptado una gestión regionalizada del recrudecimiento de la epidemia. Frente al aumento de la epidemia, el 18 de marzo se han decidido los confinamientos para 16 departamentos, entre los cuales el de la región de Ile­de France. Permanece el toque de queda para todo el territorio nacional. 
Emmanuel Macron se había opuesto a las presiones del Consejo científico y de una parte de la administración, rechazando desde finales de enero la hipótesis de un confinamiento generalizado. Apunta a la aceleración de la campaña de vacunación, en lo que se parece a una competición en velocidad contra el virus, para no necesitar cerrar todo el país. 

Una nueva caída de la natalidad 

Las consecuencias de la pandemia sobre el frente demográfico se han revelado en la prensa. Según Le Fígaro, en enero de 2021 el instituto de estadística nacional (lnsee) constata una caída de la natalidad de un 13% respecto al mismo mes del año precedente. «Los demógrafos lo saben bien, todas las crisis están acompañadas por una reducción de la natalidad», comenta el periódico. 
Sin embargo, el artículo se tiñe de un cierto pesimismo porque «esta caída de los nacimientos se inscribe en una tendencia iniciada hace diez años». Se trataría de un «baby-krach» contingente que se superpone a otro «baby-krach» de naturaleza estructural. 

Normalización europea 

En otra página de este periódico hemos escrito: «Francia tiene desde hace un siglo una política natalista, que sólo ha ralentizado la caída de la natalidad, pero sin conseguir invertir la tendencia a largo plazo» ("Políticas de población comparadas"). Estamos asistiendo a una normalización de Francia respecto a las principales tendencias europeas hacia el invierno demográfico. 
Si en el pasado, en el debate político público, la denominada "excepción francesa" sobre el frente de la natalidad ha servido regularmente para motivar ciertas retóricas patrióticas contra la inmigración, ahora este argumento pierde cada vez más solidez.
El artículo citado por Le Figaro, un periódico conservador, recoge la valoración de Laurent Chalard, experto en poblaciones: Francia se acerca «a un crecimiento demográfico cercano a cero» y se vuelve «dependiente del saldo migra­torio».
Todavía es complicado valorar en qué medida esta realidad objetiva, en la opinión pública francesa, pueda favorecer la puesta en acto de una ambiciosa política de inmigración para el imperialismo europeo. En el periódico de julio agosto de
2020 hemos escrito: «Es difícil decir si la "Europa fortaleza" será capaz de hacerlo» ("Las migraciones ayudan a sostener a la población europea").

Un viejo país de inmigración 

Aunque es cierto que la cuestión migratoria es actualmente una dimensión estratégica de la reestructuración europea para todas las metrópolis del continente, el tema de la baja natalidad no es nuevo, en una Francia que ha vivido una larga fase de estancamiento demográfico desde el siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. En aquellas décadas se puso en marcha, más precozmente que en otros países europeos, una política activa de importación de mano de obra extranjera. Desde la primera industrialización, los inmigrantes han sido una parte esencial de nuestra clase en los sectores económicos clave. Un fenómeno que se ha am­pliado con el tiempo. 
En su "Inmigrantes y descendientes de inmigrantes. Retrato social de la Francia de 2020", el Insee indica que al inicio del siglo XX en la Francia metropolitana había 1,1 millones de inmigrantes. Su número ha pasado a 2,3 millones en 1954 y a 3,9 en 1975. Entre el 1975 y el 1999 la población inmigrante en Francia ha crecido moderadamente: su peso sobre la población total ha permanecido estable entorno al 7,3%, para posteriormente retomar el aumento desde 1999, llegando a 9,9% calculado para 2019. 
El criterio adoptado para definir el status de inmigrante es el de una persona no francesa, nacida en el extranjero y residente en Francia. 

Orígenes geográficos 

El instituto de estadística subraya que el 46% de los inmigrantes presentes actualmente en Francia ha nacido en países del continente africano: tres millones de personas, de los cuales dos millones son originarios del Magreb. Entre el 2009 y el 2019 se ha asistido a un crecimiento anual del 2,7% del número de inmigrantes provenientes de África; este incremento ha sido mayor por la procedencia de los países de África subsahariana ( 4,5% ). Se ha dado en este caso un cambio de tendencia: en 1975 el 66% de los inmigrantes en Francia provenía de Europa, contra el 34% del 2019.  
Señalamos que, si las raíces coloniales pueden explicar algunos flujos de pobla­ción, el motor objetivo del fenómeno de la inmigración africana reside en el vasto proceso de disgregación de campo y de urbanización en curso en el continente. 
Dado que, parte de los países de África están habitados por poblaciones musulmanas, esto da un carácter estructural a la presencia y a la extensión de esta confesión en el metabolismo social de las poblaciones europeas. Esta tendencia es remolcada por el imperialismo europeo golpeado por la caída de los nacimientos, pero representa uno de los elementos sobre los cuales se cristalizan los miedos reaccionarios de algunas capas medias. 

Industria bélica y defensa europea

Se reanuda la carrera de los portaaviones

«El mundo ahora es hoy más peligroso que hace veinticinco años escribe Patrick Hébrard en un documento de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS)- la prospectiva de una guerra. que se había alejado, reaparece improvisadamente entre las posibilidades con el regreso del nacionalismo 
y la exacerbación de los antagonismos». Francia, prosigue el autor, está presente, en los océanos Atlántico, Pacífico e Indico; «por lo tanto. su defensa y la del continente europeo comienzan mar adentro», porque la afirmación de la soberanía «implica la presencia en estas zonas para conocer. prevenir, disuadir e intervenir» ("Pérennité du groupe aéronaval: enjeux stratégiques et industriels", 10 de agosto de 2017).

Espada de Damocles francesa sobre Europa


En Versalles, «lugar elevadamente simbólico de la anterior división de las naciones europeas», señala les Echos, se ha producido una cumbre a cuatro entre Alemania, Francia, España e Italia. El encuentro ha presentado en la Europa de varias velocidades la fórmula para un relanzamiento del continente en el 60º aniversario de los Tratados de Roma. Observa El País que el momento es «especialmente simbólico», muy cerca de la puesta en marcha formal del Brexit y en vista de las presidenciales franceses.