Diplomacia armada entre Siria y Corea


La secuencia de acciones militares unilaterales de la Administración Trump en Siria y Afganistán, llevadas a cabo durante el encuentro con la presidencia china en el complejo residencial de Mar-a-Lago, Florida, está caracterizada por su valor tanto simbólico como militar. En la lectura de la mayoría de los comentaristas, tanto norteamericanos como internacionales, se trata de «demostraciones de fuerza» o ejercicios de «diplomacia coercitiva»: un recurso limitado y circunscrito a la fuerza militar como instrumento de presión político diplomática, utilizado con el objetivo de la negociación con las demás potencias, tanto regionales como globales; y una restauración, en las diferentes lecturas, de la credibilidad de la potencia estadounidense, puesta en tela de juicio por las decisiones de la Administración Obama.

Nervios frágiles



Diez por ciento. A fin de cuentas, en Holanda esta es la fuerza que ha mostrado interés en las urnas por el partido racista de Geert Wilders: una décima parte del electorado. La montaña parió un ratón. El hecho es que su política tiene los nervios frágiles. Los acontecimientos del Brexit y de la victoria de Donald Trump en los Estados Unidos han sacudido la opinión liberal hasta perder el sentido de las proporciones; sus editoriales han pasado de las lamentaciones sobre la catástrofe de Occidente al exceso opuesto, y una jugada de dados electoral se ha convertido en la sublevación de Europa contra el populismo xenófobo y euroescéptico. Sin embargo, los datos básicos del nuevo ciclo político siguen intactos. Los problemas son el declive atlántico y la nueva fase estratégica marcada por Asia y por China, que sacuden las condiciones materiales y psicológicas en las cuales durante décadas han prosperado las familias de varias rentas, se ha difundido la patrimonialización de masas, y se han infiltrado en el parasitismo de la madurez imperialista vastos estratos intermedios. Las viejas certezas ya no volverán y esto marcará, profundamente y durante mucho tiempo, los sentimientos de las clases y sus reflejos políticos. 

Sobornos y misiles en Corea


El pasado 10 de marzo, por decisión unánime, los jueces del Tribunal Supremo de Seúl han destituido del cargo a la presidenta Park Geun-hye, bajo la acusación de abuso de poder y reiteradas violaciones constitucionales. Park, elegida en 2012, ha sido derribada por el denominado Choigate, las revelaciones aparecidas en noviembre de 2016 referidas al papel de su confidente, Choi Soon-sil, en la dirección de los asuntos de Estado. 
Los acontecimientos han implicado a los mayores conglomerados económicos del país, los chaebol, responsables de sustanciosas donaciones, estimadas en cerca de los 70 millones de dólares, destinadas a diversas fundaciones creadas por Choi y quizás rastreables hasta la presidencia. 
Las masivas manifestaciones de pro-testa, en las que han participado más de un millón de coreanos, han determina-do la intervención de la magistratura y numerosos arrestos: no solo de diversos miembros del entourage presidencial y de altos burócratas, sino también del vicepresidente y heredero del grupo Sam-sung, Lee Jaeyong, emblema del ascenso económico de Seúl.

Espada de Damocles francesa sobre Europa


En Versalles, «lugar elevadamente simbólico de la anterior división de las naciones europeas», señala les Echos, se ha producido una cumbre a cuatro entre Alemania, Francia, España e Italia. El encuentro ha presentado en la Europa de varias velocidades la fórmula para un relanzamiento del continente en el 60º aniversario de los Tratados de Roma. Observa El País que el momento es «especialmente simbólico», muy cerca de la puesta en marcha formal del Brexit y en vista de las presidenciales franceses.

Europa y China en los dilemas de la reciprocidad


En 2003, cuando analizamos la «guerra por elección» iniciada por George W. Bush en frak con el desacuerdo del establishment de la Costa Este, observamos que «las potencias no son entidades compactas, sino abanicos de relaciones»: «una pluralidad de grupos y de empujes regionales centralizan sus orientaciones dentro de los envoltorios estatales individuales, pero esto es una dinámica, un proceso nunca resuelto de manera definitiva». Por esta razón, señalábamos, «el análisis político internacional considera la balanza de potencia también en los nexos recíprocos de las corrientes. Dentro de los Estados individuales y entre las corrientes de las diferentes potencias». 

Añadimos que esto es mucho más cierto para las potencias de tamaño continental, donde la pluralidad de las fuerzas y de las áreas internas es verdaderamente grande y donde en consecuencia, el proceso de centralización política es más complejo y dificultoso. En un sistema internacional que se puede representar como atracción y repulsión entre masas gravitacionales que entran en relación a través de sus campos de fuerzas, una dificultad de centralización, una crisis interna o una fase de oscilación política aguda, disminuyen la eficacia de la acción internacional o pueden convertirse en la oportunidad de influencia e intrusión desde el exterior por parte de las otras potencias. 
A lo largo de su historia, los Estados Unidos han gozado durante mucho tiempo de la protección objetiva de los dos océanos, lo que ha garantizado su cohesión interna a pesar de un nivel relativamente bajo de centralización federal, aunque ello no ha impedido que la definición de la relación entre poderes del centro y de los Estados tuviera que pasar por la Guerra Civil. No obstante, con el Novecientos, desde el momento en que el desarrollo imperialista ha llevado a los EE.UU. al corazón de las relaciones internacionales, la dialéctica entre las grandes áreas americanas -las dos costas del Atlántico y del Pacífico, el cuerpo continental de los Grandes Lagos, del Midwest y del valle del Mississippi, el Sur y Texas-, se ha convertido en un factor clave de la política exterior. 

Uno de Mayo

 

   Grupo de debate y análisis   marxista   “¡Proletarios de todos los   países, uníos!”
                   
                 Un 1º de Mayo En Plena Tempestad Política

De aquellos polvos, estos lodazales. En anteriores hojas analizábamos la situación política y su posible complicación. Escribíamos: “…cuando las chispas del gran incendio producido y tolerado en Oriente Medio lleguen, no sólo, a afectar a la orilla sur del Mediterráneo, sino también a las metrópolis europeas”. Ahora pensamos que nos quedamos cortos: la situación actual es un huracán político.
La elección de Trump como máximo dirigente de EE.UU ha convulsionado los gobiernos mundiales. El desconcierto es mayúsculo: se huele el miedo por un futuro plagado de imprevistos (véase ataque unilateral a las bases de Siria). Exactamente lo mismo ocurre en los grandes periódicos. El Financial Times dedicaba una portada clarividente: “La marcha hacia el desorden mundial”. La decepción del Times se hace patente: “Vivimos de nuevo en un tiempo de nacionalismo estridente y xenofobia”. Y continúa: “En un futuro ya convulso, no se excluyen las grandes guerras”.
Trump, no deseado por el establishment, con su “América First” ha conseguido la presidencia con unas posiciones nacionalistas, proteccionistas, y amplísimas dosis xenófobas. A pesar de todo, todavía no muestra su verdadera faz política.

En Londres, entre malabares y engaños, tendrán que afrontar cómo abandonar un mercado de quinientos millones de personas. Gran Bretaña ya se prepara para limitar la inmigración; sueña con surcar en solitario las inmensas aguas del mercado mundial, pero el riesgo de encontrarse como un enano entre gigantes es patente.
Un problema parecido ocurre en Francia: aquí, las elecciones tienen otra dimensión y van más allá de la mera elección del Presidente de la República. En París, se está solidificando el eje Franco-Alemán, motor del proceso europeo. Hollande no se presenta; Valsvota a los liberales. En este contexto, el Partido Socialista se disgrega y Marine Le Pen, con sus posiciones anti-europeas, nacionalistas y racistas encabeza los sondeos. La conquista del Elíseo por Le Pen es poco probable por el propio mecanismo electoral pero, a día de hoy, nadie lo cree imposible.
¿Qué sucede en las viejas potencias? Parece ser que la relación de una parte de sus grupos fundamentales ha saltado en pedazos. Y con ello, su tradicional base de masas en la pequeña burguesía, en los estratos intermedios y en grupos consistentes de “aristocracias”salariales. Son grupos sociales que se han beneficiado de la Globalización. Ahora, con la crisis y el ascenso de China, reaccionan de mala manera ante estas consecuencias, ya que les provoca una gran incertidumbre.

Si estos sectores lo pasan mal, mucho peor lo están pasando amplios sectores de nuestra clase; que lo han perdido todo, precisamente, por la ofensiva lanzada desde los poderes de la UE contra los salarios y los derechos en todo el continente. Nosotros, trabajadores internacionalistas, analizamos la evolución del desarrollo desigual capitalista, la crisis y sus consecuencias. Este desigual desarrollo lleva a flujos migratorios históricos y a una violencia ciega y reaccionaria en las metrópolis europeas. Es gasolina sobre fuego. Juego fácil para los demagogos y traficantes del miedo. Este es el viento que mueve las velas del Brexit, de Trump, de Le Pen, etc., etc.

Nuestra base son los asalariados. En su mayoría, tanto en América como en Europa, han elegido la abstenciónen las últimas consultas. En este sentido, es significativo que  Le Monde le dedique una portada: El voto de clase, cada vez más fragmentado. No somos ilusos. Sabemos perfectamente que la ideología dominante es la de la clase dominante. Nuestra clase, en su inmensa mayoría, está condicionada por la influencia burguesa en todas sus variantes. El abstencionismo de clase en su campo de batalla, podría aumentar o disminuir, pero es un dato político.
Este es el contexto político en el cual nuestra clase celebra el 1 de mayo: un campo de batalla político que, en función de que sepamos desarrollar una correcta estrategia revolucionaria, podremos avanzar y sentar bases más sólidas para las decisivas batallas que, sin duda, deberá afrontar nuestra clase.

El abstencionismo político, una base; el Internacionalismo, una meta.

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Magdalenas Arrepentidas

En la casa  del Partido Democrático italiano vuelan los platos  y al final se ha producido una escisión  bastante confusa. No obstante, por las profundidades. Podemos leer los grandes problemas de siempre. Una Europa que  vincula el gasto  público y pide una reestructuración profunda; el compromiso estatalista que  infiltra su grasa a toda Italia, incluyendo a las regiones de Emilia y Toscana; un Norte intolerante con la fiscalidad y un Sur a la búsqueda de dinero en el sistema sofocante de las clientelas.



Es imposible decir que saldrá ahora del desequilibrio italiano, aunque el PD se debilita como arquitrabe del vínculo europeo. En estos  momentos Pier Luigo  Bersani y Massimo D'Alema se hacen  las Magdalenas arrepentidas del  liberalismo progresista. Ciertamente cuentan que  en los años  Noventa siguieron la corriente, creyéndose los Tony  Blair italianos, porque la marea de la globalización parecía levantar a todas las barcas en la prosperidad. Pero  ahora que  la crisis  ha destruido aquella ilusión   es necesario volver a dar protección a los trabajadores y a los grupos medios, porque de otro modo  lo hará la derecha populista. Incluso se inventan al nuevo santo protector en Martin Schulz, solamente porque el tribuno de la socialdemocracia alemana va tiñendo de rojo antiguo sus actos  electorales. O también fantasean sobre el demócrata socializante Bernie Sanders, en los Estados Unidos, y sobre el laborista old style Jerem Corbin en Gran Bretaña.

¿Una tienda europea para las facciones libias?

El diario turco Daily Sabah, cercano al gobierno, ha subrayado la decisión  de Angela Merkel en la conclusión de la cumbre europea de Malta a principios de febrero:
«establecer alrededor de Libia», por lo que al problema de la inmigración se refiere, «un acuerdo similar al turco» firmado en marzo de 2016. De hecho, proporciona el aval europeo al acuerdo estipulado el día anterior entre Roma y Trípoli, que retoma con el gobierno de Fayez al-Serraj los acuerdos de 2007 y 2009 con el  régimen de Gadafi.



Los términos del acuerdo prevén 200 millones de euros de financiación a Trípoli para la creación de «campos de acogida»
-burlón eufemismo- para los inmigrantes subsaharianos, bajo la égida del ministerio de Interior libio, y la formación de la guardia costera libia. Menos de una décima parte de la financiación acordada en Ankara. Pero es presumible que una eventual asignación europea pueda ser más importante y ampliada a otros países de la orilla Sur. 

Karl Marx

Karl Marx, nació un 5 de mayo de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana, Alemania). Su padre fue un abogado judío que en 1824 se convirtió al protestantismo, su familia era de buen nivel económico y muy culta.

Marx, curso en Tréveris los estudios de bachillerato, y los estudios universitarios de Derecho los realizo en las Unversidades de Bonn y de Berlín, pero sobretodo estudiando Historia y Filosofía. En 1841 presento su tesis sobre la filosofía de Epicuro. Sus ideas eran para entonces las de un idealista hegeliano.

Epicuro (en griego Επίκουρος) (Samos, 341 a. C. - Atenas, 270 a. C.), fue un filósofo griego, fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureísmo). Los aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo y el atomismo. Defendió que el sabio debía mantenerse al margen de la vida política.

¡Arriba los pobres del mundo!


Eugène Pottier
Una canción que desde finales del siglo XIX es emblema del movimiento obrero mundial:
La Internacional. Sus creadores, su historia y sus diferentes versiones.

La Internacional es históricamente el himno internacionalista del proletariado revolucionario.
Su letra original fue escrita por el obrero electo de la Comuna de París Eugène Pottier, en junio de 1871. La música la compuso a su vez otro obrero, Pierre Degeuter.
















En julio de 1888, en una reunión de la Junta Sindical de vendedores de periódicos de Lille, se interpretó por primera vez en público. La Internacional ha sido usada, con diferentes modificaciones de la letra, por los anarquistas de la I Internacional y fue el himno de la Segunda, la Tercera y la Cuarta Internacionales, de la mayoría de los partidos obreros y de muchos sindicatos.

Incluimos el P.D.F. del documento