
Según un proverbio italiano mata más el ridículo que la espada. Pero por una vez no es sólo Italia la capital de los bufones. El hecho es que un poco en todas partes, en la política espectáculo, cada vez más a menudo el espectáculo es devorado por la política. Donald Trump es un egomaniaco temerario y magnate inmobiliario de Nueva York, que también se había puesto él mismo en pantalla en "The Apprentice", un reality show en el que despedía teatralmente a los aspirantes a colaborador. Ha continuado haciéndolo en la Casa Blanca, echando a ministros y hombres de su sta.ff-las cuidadoras-, cuya misión era salvar lo insalvable de la credibilidad norteamericana de los tweet grandilocuentes del presidente. Sólo un poco más sobrios, los encargados de comunicación de Emmanuel Macron, dicen en Francia que organizan sus apariciones como una serie de televisión: la gente permanece pegada a la pantalla esperando el próximo capítulo, para saber cómo va a terminar. Inalcanzables los austriacos, entre "Gran Hermano" y "Caiga quien caiga": en escena los jefazos del FPÓ, timados en una juerga de vacaciones y grabados en una negociación de farsa, con fondos rusos a cambio de favores. Los soberanistas pagados por soberanos extranjeros, casi un chiste, y en una velada alcohólica se ha desvanecido el modelo austriaco, el de la alianza entre los popular-conservadores y la derecha identitaria. Por no hablar del impresentable espectáculo en el que ha caído Londres, obligada a participar en la votación europea porque ha sido incapaz, tres años después del referéndum, de salir de la UE. Entran ganas de decir que el mundo es un pañuelo. Y ciertamente la comedia sin fin que continúa en Madrid está en buenas compañías.
Pero, ¿qué hacer? Se decía que su política es una actuación pésima, de la que hay que huir. En toda Europa, la mayoría de los asalariados no ha votado. El abstencionismo de clase es un primer paso del que partir, para nuestra política comunista y revolucionaria.
Guerra tecnológica sobre los puntos de recarga
«El mayor obstáculo que afrontan los automovilistas al comprar un vehículo eléctrico no es la autonomía sino el tiempo de recarga: se necesitan horas y horas para recargar un coche, no es tan cómodo como un vehículo normal con motor de combustión interna. Es por esto que la carrera para crear estaciones de recarga cada vez más rápidas se ha vuelto más intensa» (BMW, Interesting News, 13 de diciembre de 2018).
La OMC se basa en la ''no discriminación", la imparcialidad de trato entre todos los Estados miembros. Este principio fundamental, consagrado en el artículo I del tratado original del GATT, es desmentido por una realidad de acuerdos preferenciales, uniones aduaneras, acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales.
«Una de las ironías del establecimiento de esta organización según el historiador de la OMC Craig Van Grasstek-es que fue la culminación de medio siglo de progreso hacia un
réoimen de comercio multilateral pero en el preciso momento en que sus mienbros comenzaron a negociar seriamente acuerdos. discriminadores» (The history and future of the World Trade Organization, WTO Publcations, 2013).
La visita de Xi Jinping a Italia está precedida por tres acontecimientos políticos. La presentación por parte de la Comisión de la UE y la alta representante de la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, de un documento estnítégico sobre las relaciones entre la UE y China ("EU-China - A strategic outlook. European Commission and HR/VP contribution to the European Council"). La cumbre entre el ministro de Asuntos Exteriores de China Wang Yi, sus homólogos europeos y Mogherini en Bruselas. El Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que adopta varios puntos del documento de la Comisión.
2. observatorio de París.
Publicamos este artículo que aparece en el periódico de los compañeros franceses de "L "/nternationaliste ".
El lunes 15 de abrii un incendió ha estallado en París en la catedral de Notre-Dame. lnmediatamente el incendio ha suscitado una emoción internacional. Notre-Dame es el monumento más visitado en Europa, con 14 mi Iones de visitas en 2018. Frente a este acontecimiento, Emmanuel Macron ha aplazado el discurso televisivo sobre el final del «gran debate» previsto para aquella misma noche.
Más allá de las consideraciones del lugar de Notre-Dame en la Historia del Arte y de la Arquitectura. esta iglesia ha sido señalada por todos los comentaristas como el elemento constitutivo de la historia de la nación francesa y de su Estado.
Mientras todavía no se ha apagado el eco de una votación que ha dejado de hecho sin resolver los problemas de la fragmentación política y la inestabilidad de gobierno, el eterno carrusel parlamentario continúa de cara a las elecciones europeas de finales de mes. Esa es su política. Una incesante comedia entre las partes que, más allá de los posicionamientos, de las proclamas y de la promesas, no tiene nada que ver con la vida real y con los intereses reales de nuestra clase. Es una actuación pésima.
Los hechos que son importantes son otros y es necesario reflexionar sobre ellos. La clase obrera continúa creciendo en todo el mundo y también en Europa donde en los últimos veinte años 31 millones de nuevos asalariados se han sumado a las filas del proletariado europeo. En el Viejo Continente, marcado por un profundo invierno demográfico, la mayor parte de las nuevas generaciones de fuerza de trabajo es el producto de fluos migratorios inéditos. Y cada vez será más así. Por lo tanto la advertencia de Marx es de mucha actualidad: la fuerza de los trabajadores está en el número, es necesario darles conciencia y organización .
La política comunista les puede unir a todos, autóctonos e inmigrantes, los partidos y las ideologías de la burguesía, en cambio, no hacen más que dividirlos. Europeístas y soberanistas, de derecha y de izquierda, exaltan, no por casualidad, las fronteras, tanto nacionales o continentales, como símbolo de "protección. Es un signo del nuevo ciclo político: es la caza del voto de los estratos intermedios atemorizados. Los trabajadores no deben dejarse arrastrar en esta vorágine de la seguridad. La única protección frente al caos capitalista está en la soberanía de clase, porque los obreros no tienen patria.
SOMERO ANÁLISIS DEL 28 A
Todo se mueve, pero nada cambia. En estas elecciones estamos asistiendo al desarrollo de una política que tiene un nítido nexo con las directrices emanadas desde Bruselas. El pragmatismo invade todo y tiene un claro apoyo en las direcciones de organizaciones políticas y sindicales.
Después de estas elecciones, deberemos preguntarnos ¿Se aflojara la presión para la disciplina sobre el déficit y sobre la deuda, sobre la flexibilidad de los salarios y del mercado de trabajo, sobre la fiscalidad, sobre la normativa laboral, sobre la privatización de los servicios sociales, sobre las pensiones, sobre la concentración de los bancos, y sobre todo, las reformas que se tienen que implantar para la lucha por la competitividad?. No habrá concesiones: quizás, alguna migaja circunstancial. La reestructuración europea no se reduce en un tira y afloja sobre algunos decimales entre la comisión de Bruselas y los gobiernos nacionales de la UE. Es una decisión impuesta por la contienda mundial en el reparto global del mercado. Esto, puede durar varios años y será una gruesa cadena de tensiones, de crisis y conflictos jamás vistos ya que el cambio que pretenden es gigantesco.
Todo se mueve, pero nada cambia, en esta línea: continua un parlamento fraccionado y los acuerdos se harán complicados, mucho más todavía para que nos llegue algo sustancial a nuestra clase.
Amplia confirmación de los apoyos generalizados a Pedro Sánchez desde Bruselas, de esto se desprende que la UE y sus grandes grupos, no ven aquí y ahora una derecha reaccionaria. No es bueno para los negocios.
Posiblemente el PP está pagando la corrupción y no separarse políticamente de VOX, evidentemente también ha incidido la crispación y la falta de liderazgo dentro de esta organización.
Se observa una cierta alquimia para crear un gobierno con mayoría, un gobierno fuerte que no le tiemble la mano cuando aplique las reformas anunciadas, aquí un aviso a navegantes. Ojo con los terrenos políticos que se ocupan, ya que estos pueden propiciar una fagotización del que ocupa dichos terrenos. (Podemos)
Lo de VOX ni treinta segundos pierdo. Es un gran inconveniente para la gran burguesía (grandes grupos de la UE). Seguro, que ellos están pensando en buscar una solución.
Con o sin derrota del bipartidismo, lo inadecuado de la fragmentación del parlamento, que ya lo estaba, y lo que pueda surgir después de estas elecciones televisivas. No veo, ni preveo ningún cambio sustancial para los intereses de nuestra clase. Si observo tras la niebla de las ilusiones, una continuidad en las políticas de ajuste. Ante está situación:
Una lucha de defensa es posible y necesaria.
Articular una orientación unitaria de clase es imprescindible.
Recomponer nuestras fuerzas es prioritario.
T. M.
Se reanuda la carrera de los portaaviones

«El mundo ahora es hoy más peligroso que hace veinticinco años escribe Patrick Hébrard en un documento de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS)- la prospectiva de una guerra. que se había alejado, reaparece improvisadamente entre las posibilidades con el regreso del nacionalismo
y la exacerbación de los antagonismos». Francia, prosigue el autor, está presente, en los océanos Atlántico, Pacífico e Indico; «por lo tanto. su defensa y la del continente europeo comienzan mar adentro», porque la afirmación de la soberanía «implica la presencia en estas zonas para conocer. prevenir, disuadir e intervenir» ("Pérennité du groupe aéronaval: enjeux stratégiques et industriels", 10 de agosto de 2017).
3. Observatorio de París
Publicamos este artículo que aparece en el periódico de los compañeros franceses de "L' Internationaliste ".
Mientras se cierra el "gran debate" abierto por Emmanuel Macron, los chalecos amarillos van a la prórroga. A medida que la ya escasa participación en las manifestaciones se debilita, salen más a la luz las expresiones más retrógradas del movimiento. Los intereses de los medios de comunicación se han desplazado hacia la campaña lanzada por la presidencia, y la jacquerie amarilla solo consigue atraer las cámaras de televisión con los excesos antisemitas o nacional-populistas.
Uno de los personajes más representativos del movimiento, Christophe Chalencon, potencial candidato en las europeas, se ha reunido con el vicepresidente del Consejo de Ministros italiano y dirigente del Movimiento 5 Estrellas Luigi di Maio en Montargis, no sin antes instar al antiguo Jefe de Estado Mayor Pierre de Villiers a "tomar el poder". La tradición francesa del igualitarismo siempre ha suscitado las esperanzas en un hombre de la Providencia, contrapuesto a los privilegiados. El general George Boulanger abrió el baile en los albores del siglo del imperialismo.

China es la cuestión del siglo y a uno se le quitan los ánimos viendo su política que reduce dicho país a un intercambio de represalias entre vicepresidentes o subsecretarios. En realidad, se ha abierto una contienda descarada, hecha de choques y de alianzas entre los gigantes del capital y entre sus Estados. Un frente es el económico. Por la Ruta de la Seda corren inversiones de miles de millones; centenares de acuerdos son la red objetiva de influencia; un partido chino aparece por doquier, en cada país que está atravesado por él, al lado de cada industria implicada o en cada puerto. En unos pocos años, la batalla del coche eléctrico, que ha partido de China pero ha sido relanzada en Alemania, verá una inversión de al menos 1 billón, para las nuevas columnas de suministro eléctrico, nuevos modelos, nuevas redes "inteligentes". Pero es suficiente una fracción de ese flujo de miles de millones también para nuevas lobby, nuevas corrientes en los partidos, nuevas ideologías. Entonces aparecen los chalecos verdes contra los chalecos amarillos, y vemos a China pillar a todos desprevenidos con los mitos del chanchullo ecológico. Antes era el blanco de todos, ahora está en la ofensiva: coche limpio y high tech del desarrollo sostenible. Hay también un frente más político, que tiene que ver con la contienda de potencia y con los dilemas de Europa. Desde hace unos años los soberanistas prosperan en las urnas aprovechando los miedos de la pequeña burguesía y los estratos intermedios; es el populismo propietario de poblaciones prósperas pero envejecidas. La crisis de 2008 hizo entrever el espectro del declive; la inmigración se ha vuelto el chivo expiatorio para identidades vacilantes. Para la clase dominante y su política, es un problema. A decir verdad, al gran capital no le importa un bledo de los temblores de pequeños y pequeñísimos capitales y de las psicologías sociales de la protección soberanista. En el mundo se enfrentan gigantes con dimensiones de continentes y sirven nuevos mitos para mover las masas, aunque, a fin de cuentas, hay que empezar por esos miedos.
He aquí que empiezan a burbujear las ideologías para operaciones políticas sin precedentes. La Europa que protege contra las intrusiones externas, la Europa soberana contra una China coloso autoritario: hace falta un gran miedo para poner en vereda y hasta reclutar a los traficantes de pequeños temores. Para nuestra clase, en cambio, hace falta la ciencia marxista y la organización para no caer en las nuevas trampas de la ideología imperialista.
Hemos escrito que el paso al coche eléctrico instaura un «cambio de paradigma»: por lo tanto, es inevitable que ataña de manera directa al mundo del trabajo asalariado. Será igualmente inevitable la apertura de una brecha a la influencia sobre los trabajadores y a los intentos de utilizarlos por parte de grandes grupos en sus luchas de competencia. Para rechazarlos, es preciso establecer algunos puntos firmes.